22 de septiembre de 2026

Líderes del Golfo piden a Trump evitar una nueva escalada ante temores por un retiro de EE.UU.

Líderes de los países del Golfo expresaron su preocupación ante una posible escalada de tensiones en Oriente Medio y solicitaron al presidente Donald Trump priorizar la estabilidad regional, mientras crecen las inquietudes sobre una eventual reducción de la presencia estadounidense en la zona.

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NUEVA YORK. – Los líderes de los países del Golfo se reúnen este martes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un momento marcado por dos preocupaciones: una nueva escalada de la guerra con Irán y la posibilidad de que Washington reduzca su presencia militar en la región.

El encuentro se produce mientras Trump evalúa nuevas medidas contra el Gobierno iraní, después de haber advertido que podría “aniquilarlo”. Los países árabes buscan convencer al mandatario de encontrar una salida que permita contener los ataques sin arrastrarlos aún más al conflicto.

La preocupación no es nueva. A principios de agosto, Trump aseguró que había cancelado un importante ataque contra Irán luego de que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar le pidieran evitar una mayor escalada, al considerar que todavía era posible alcanzar un acuerdo con Teherán. Sin embargo, más de un mes después, ese acuerdo no se ha concretado y los precios del petróleo permanecen elevados.

Ahora, la situación es distinta. Los aliados de Irán han atacado infraestructura energética de Arabia Saudita desde Yemen e Iraq, mientras Qatar, Bahréin y Kuwait enfrentan interrupciones en sus actividades comerciales por el cierre del estrecho de Ormuz. Para los gobiernos del Golfo, una nueva ofensiva estadounidense podría provocar represalias iraníes contra sus territorios.

Arabia Saudita enfrenta uno de sus escenarios de seguridad más delicados desde la Guerra del Golfo de 1991. La situación también pone a prueba el esquema de seguridad construido durante las últimas décadas, basado en la presencia de fuerzas estadounidenses en la región y en la compra de armamento de ese país a cambio de respaldo frente a amenazas externas.

Temor a una menor presencia militar estadounidense

Además de la guerra con Irán, los líderes del Golfo tienen otra preocupación: una posible reducción de las tropas estadounidenses desplegadas en la región.

Funcionarios del Pentágono han planteado reducir la presencia militar estadounidense en varios países del Golfo y trasladar una mayor parte de la responsabilidad de defensa a los propios socios regionales, según fuentes citadas por CNN. Para los gobiernos árabes, discutir una retirada o reducción de tropas mientras los ataques se extienden representa un riesgo adicional.

La preocupación se relaciona también con declaraciones previas de Trump. Poco después del inicio de la guerra con Irán, el presidente cuestionó la necesidad de mantener una presencia militar estadounidense en el Golfo y planteó que Washington quizá ni siquiera debería permanecer allí.

Irán, por su parte, ha reclamado durante años el cierre de las bases estadounidenses en la región. El Gobierno iraní sostiene que su presencia convierte a los países del Golfo en objetivos militares, sin garantizarles la seguridad que esperan de Washington.

Para el profesor de la Universidad de Kuwait Bader Al-Saif, el conflicto podría marcar un cambio en la relación que Estados Unidos mantiene con los países del Golfo desde la Guerra de 1991. Según su análisis, la región podría avanzar hacia una relación diferente con Washington, aunque no necesariamente implique su salida.

Arabia Saudita pide respaldo

El caso saudita refleja el dilema que los líderes del Golfo podrían plantearle a Trump durante la reunión.

Los ataques contra instalaciones petroleras y rutas de exportación sauditas amenazan con afectar el suministro energético y presionar al alza los precios internacionales del petróleo. Los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han atacado instalaciones petroleras y anunciado un bloqueo a barcos que atraviesan el mar Rojo con destino a puertos sauditas.

También se ha acusado a milicias iraquíes respaldadas por Irán de atacar el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una infraestructura clave para transportar petróleo sin depender del estrecho de Ormuz.

En medio de estos ataques, el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, pidió a Trump que atacara a los hutíes, pero el presidente estadounidense se negó, según CNN. La decisión ocurrió meses después de que Washington firmara un acuerdo de defensa con Riad y designara a Arabia Saudita como importante aliado no perteneciente a la OTAN.

El episodio resume la posición que los países del Golfo llevan a la reunión: necesitan el respaldo estadounidense para enfrentar amenazas inmediatas, pero al mismo tiempo temen que una mayor confrontación militar con Irán termine exponiéndolos a nuevos ataques.

Una salida diplomática aún incierta

Los gobiernos del Golfo han mostrado interés en recuperar la estabilidad antes que entrar en una nueva fase de guerra. Entre las posibles prioridades aparece garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo.

Sin embargo, las posibilidades de alcanzar un acuerdo con Irán siguen siendo inciertas. Qatar, que ha desempeñado un papel como mediador, ha cuestionado públicamente las perspectivas de una salida negociada.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majid Al Ansari, planteó que Irán podría resistir una guerra prolongada, mientras Washington podría confiar en que una mayor presión debilite a Teherán. Al mismo tiempo, Irán podría apostar a que el conflicto termine afectando el escenario político estadounidense.

Por ahora, los intereses de las partes siguen alejados. Y mientras Estados Unidos evalúa su próximo movimiento, los países del Golfo intentan evitar que la guerra con Irán termine convirtiéndose en un conflicto aún más amplio dentro de su propio territorio.