Declaran culpable de agresión sexual a director de cine en juicio #MeToo
Un tribunal de París declaró a un cineasta culpable de agresión sexual contra la actriz francesa Adèle Haenel cuando ella tenía entre 12 y 15 años a principios de la década de 2000, en el primer gran juicio #MeToo del país .
El cineasta Christophe Ruggia fue sentenciado el lunes a dos años de arresto domiciliario con brazalete electrónico y dos años de prisión en suspenso. Ruggia negó haber cometido delito alguno.
Haenel, que ahora tiene 35 años, fue el primer actor destacado en Francia en acusar a la industria cinematográfica de hacer la vista gorda ante el abuso sexual después de que estallara el movimiento #MeToo.
En 2019, acusó a Ruggia de haberla tocado repetidamente de manera inapropiada durante y después del rodaje de la película “Les Diables” (“Los diablos”) a principios de la década de 2000.
Haenel parecía aliviada y respiraba profundamente cuando se dio a conocer el veredicto del lunes. Algunas activistas de los derechos de las mujeres la aplaudieron cuando abandonó la sala del tribunal.
El tribunal dictaminó que Ruggia “se aprovechó de la posición dominante” que tenía sobre Haenel en ese momento. “Durante reuniones casi semanales en su casa durante más de tres años, usted tenía gestos y actitudes sexualizadas”, mientras Haenel se “aislaba gradualmente” de sus seres queridos, dijo el tribunal en un comunicado.
Haenel, estrella de “Retrato de una mujer en llamas”, película presentada en Cannes en 2019, ha protestado enérgicamente en los últimos años por lo que ha llamado una respuesta insuficiente al abuso sexual en el cine francés.
En los Premios César de 2020, abandonó la ceremonia después de que Roman Polanski ganara el premio a mejor director. Polanski todavía es buscado en Estados Unidos décadas después de que fuera acusado de violar a una niña de 13 años en 1977.
En 2023, Haenel anunció que abandonaba la industria cinematográfica francesa , a la que denunció por su “complacencia hacia los agresores sexuales”. Publicó una carta abierta en la que decía que Cannes y otros pilares de la industria cinematográfica francesa están “dispuestos a hacer cualquier cosa para defender a sus jefes violadores”.
Aunque al principio #MeToo tuvo dificultades para encontrar impulso en Francia, desde entonces otros actores y trabajadores de la industria cinematográfica se han pronunciado.
